Miércoles, 27 de octubre de 2004

VAGAR, INFINITIVO
Vagar por tierra de nadie, entre ruinas y palomas muertas,
entre enjutos árboles sin hojas de cuyas ramas desnudas
pende un único fruto: relojes derretidos.
Escuchar aquellas olas veraces que denuncian lo ocultado,
revelando una existencia que no se quiere asumir.
Vagar errático y sin sentido bajo un cielo tumultuoso,
sucio y sin estrellas, en el que apenas se intuye una luna
ciega que exhala un grito de nubes vertiginosas.
Topar con las sombras grises que proyecta un sol rojizo
y difuminado sobre las grietas que vomitan,
cual terrores insepultos, una bruma ácida y turbia
que el viento constante no agita.
Vagar, y mientras la niebla acre revienta en los pulmones,
volver la cabeza a un espejo yermo y solitario.
Oír, inmerso en lúgubres tinieblas, el llanto de una lápida
que se cierra al son de unas campanas.
Vagar, sin motivo ni descanso.
Vagar, sobre el mundo en llamas.
Por: YAMBRA | Con la voz tomada | Comentarios (0) | Referencias (0)
Leído 512 veces
![]() |
CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |