Viernes, 05 de noviembre de 2004

Me moriré de ti sobre mi cama helada,
maldiciendo entre dientes todas las ocasiones perdidas
que el egoísmo de ser sólo tuyo
fue sembrando entre silencios y unilaterales distancias.
Me moriré de ti como un matador cobarde,
por la espalda y hundido en la sombra de un sueño,
en esa víspera eterna de la faena grande
que yo hubiese inventado sobre la arena blanca de tu lecho.
Me moriré de ti seis veces en esa tarde incendiada
en la que el bajonazo que te reservo
me estalle virgen como un rayo en las entrañas,
nublando mis ojos con la más letal de tus ausencias.
Me moriré de ti como de un pinchazo hondo,
con la agonía lenta, y sangrando por la boca.
Por: YAMBRA | Con la voz tomada | Comentarios (0) | Referencias (0)
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