Sábado, 06 de noviembre de 2004

Ojalá que esta hermética carencia
se resquebraje con igual sigilo
a aquél con que partió toda presencia.
Deseo que esta lluvia laboriosa
mi dolor arranque de este mundo,
que troque en vida de la muerte el filo
para pintar de sol el mar profundo
y me ofrezca la hembra más hermosa.
Que nadie grite, ni llore ni se asombre:
yo sigo siendo aquel aprendiz de hombre
con el corazón henchido de tristeza
que ahora ensaya en sus ojos la locura
para alcanzar de la noche la ternura
y de los labios de Venus la belleza.
Por: YAMBRA | Con la voz tomada | Comentarios (0) | Referencias (0)
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