Jueves, 25 de noviembre de 2004
Pues sí, como si ya las desgracias fueran pocas, tras ocho años maravillosos años de elevarnos a las más altas cotas de la ignominia, hoy es el malhadado día escogido para poner fin a ese oasis de cultura y bonhomía llamado Tómbola.
Y yo me pregunto, ¿qué será de nuestros jóvenes ahora? ¿Qué pretenden nuestros dirigentes, que sin un referente claro en la vida se vean abocados irremisiblemente al proceloso, incierto y disoluto mundo de la lectura? Vade retro, Satanás.
La única esperanza que me queda es que, cual Hidra de Lerna, la amputación que hoy sufrimos en lo más íntimo de nuestros corazones pronto se verá doblemente compensada por la aparición de dos nuevas televisivas cabezas por las que seguir viviendo.
Sirva mi llanto como despedida, hoy es un mal día para la esperanza.
Por: YAMBRA | Te lo digo a la cara | Comentarios (0) | Referencias (0)
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