Viernes, 04 de marzo de 2005

Sugiere esta noche envenenada
una fosa común sembrada de despertadores.
Una mujer que no conozco
ha abierto en la luna un nicho
repleto de arañas y alacranes
que se agitan hambrientos como dientes de yeso.
La impracticable alborada
trae en sus fauces cargadas de cirios
un ensordecedor zumbido de teléfonos,
inesperada maldición eléctrica
que surca el éter hasta mis labios como una puñalada,
como una pesadilla imborrable que no alcanzo a comprender.
No me queda ya voz.
Mi silencio esculpe en la niebla un féretro de dos plazas.
Todo se vierte como un dolor propio
sobre mi frente rajada
de la que fluyen constantes imágenes incontrolables,
enfebrecidos delirios, temblores y convulsiones.
Toda la tierra se ha vestido de un apocalíptico luto.
La luna dibuja con su emponzoñado aguijón menguante
una absurda retahíla de cadáveres insomnes
deshojando una estela de lúgubres lamentaciones,
cuerpos podridos que el desuso ha salpicado
de gusanos y huesos entrevistos,
masas informes de moscas grasientas,
cráneos vacíos anudados por sus cuencas
desterradas de miradas y pupilas inservibles.
Deambulan los elegidos
una exclusiva hedionda estridente
vida concluida, un estertor metálico
en las analógicas guadañas de sus relojes agonizantes.
Reptan como posesos, bifurcan sus huellas
un bosque que gime cargado de viento
un vasto clamor de extinciones,
el bosque invisible que ellos han decorado
y ahora transitan henchidos de ausencia
en una despedida procesión de eternidades
abismada en un rincón de menos infinito.
Caen, las manos yertas,
encenagada la tráquea por un ascendente
lodo rosáceo surcado por bronquios aplastados,
el esternón astillado bajo el peso vigilante
de un legible soportal de mármol,
mueren como en un volcán invertido
que incendiase sus entrañas con trayectos humanos,
un dios monstruoso que alimentase su demencia
con tibias entre las uñas,
un altar donde sacrificar las edades,
una pira votiva para aliviar las conciencias
del inconmensurable dolor de estar vivo,
de ser un tiempo concreto
fatigado de insondables reminiscencias,
un trayecto inútil enmarcado
por afilados límites exactos
cóncavos excluyentes como sudarios.
Una jauría de canes purulentos
disfrazados de esqueleto
-pintura blanca, fondo negro-
aúlla una inmovilidad de monjes sin rostro
ocultos tras sus hábitos como sauces
de crines resecas, voraces como látigos
prestos siempre a desgarrar la carne
macerada de putrefacciones, de úlceras, de llagas
que no son heridas sino piel cuarteada, áspera
como la hoja de un árbol carbonizado.
Danzan verticales sobre un manantial de excrementos
tres mil trescientas ratas piorreicas,
chirrían como cristales sus mandíbulas enfermas
y exhiben su baba aceitosa, fétida como reptiles,
salpicando el cielo de su piel como un espejo inmundo.
Una maraña de ojos llora a escondidas
su pertinaz tiniebla,
gime la rabia de quien ha visto todo
y no recuerda nada,
ojos aislados, monóculos prendidos como un broche
en el ocaso perpetuo de un día anocheciendo,
languidecen su ceguera irrefutable y lloran,
lloran sin párpado
frente a un interminable vacío sin distancias.
Duele, duele esta traición cobarde
como un abominable crimen certeramente preconcebido,
como un hierro candente que quiero compartir,
como un río negro que excava el fondo de un túnel
que es nuestro,
un carnaval de tristeza que ofrenda nuestra inocencia
al depravado festín del mundo insaciable,
pleno de mentiras y fieras y hostilidades,
el rito famélico de la omnipotente realidad
que nos fue siempre tan ajena
como una lujuriosa bestia en cuyos ojos brillase
un desmedido afán de inútiles destrucciones.
Duerme, mi amigo, nuestra sensibilidad distinta,
navega dulcemente el lento sueño de los inmortales
porque, aunque cada vez más lejos,
inexplicablemente la vida continúa,
y arrastra en oleadas desiguales
a soñadores rebeldes como nosotros traicionados
como un buque fantasma a la deriva
atravesando mares de ilusorias libertades.

Por: YAMBRA | Con la voz tomada | Comentarios (6) | Referencias (0)
Leído 511 veces
Roberto Zucco | 04-03-2005 13:42:41
mons | 04-03-2005 14:13:21
Glup. Esta noche procuraré no mirar la luna, no sea que algun sueño se me despierte y comience un desfile semejante
misscronic | 04-03-2005 15:30:24
Isthar | 04-03-2005 16:23:34
Grial | 04-03-2005 22:25:44
Estas cosas tan preciosas las escribes tú? Porque me tienes sorprendida... Es precioso.
Un besito, me alegro de estar por aquí de nuevo ![]()
Perlanegra | 05-03-2005 01:24:42
![]() |
CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |