Martes, 29 de marzo de 2005

Estamos habituados a la muerte. Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que ese sólito vacío silencioso en el que ya no reparamos ni nos duele se llama muchas veces con su nombre. Vivimos la muerte de un modo sordo e infantilizado, casi siempre de lejos, desvirtuada y falsamente irrelevante, apenas un error, un paso atrás absurdo y reparable.
Sabemos de la muerte como de un eco, sumidos en la distancia de la estadística o bien con toda una generación de diferencia. Las muertes anónimas son desmesuradas, numerosas y numeradas, ajenas y relatadas. Trescientos mil fallecidos en un tsunami, cien muertos en cinco días de carretera, goteo diario de cada guerra, de cada SIDA o de cada hambruna africana... Eso es la estadística, números sin gente debajo, una película mala con un guión repetido.
La generación que nos ha ocultado de la muerte es la de nuestros padres. Hasta el momento, han sido ellos quienes han tramitado y traducido para nosotros la versión asumible y consolada del fin de las vidas que a nuestro alcance ha sido.
Pero de repente se muere el mundo, se muere todo el tiempo y se muere impúdicamente delante de nosotros. Sin excusas, sin subterfugios, cruda y súbitamente. Este fin de semana han muerto dos personas significadas y conocidas: Joaquín Luqui, al que recuerdo, siendo yo un niño impetuoso e insolente, como ese tipo grotesco y mayor que hablaba de la música de los jóvenes (después he descubierto, sanado ya mi ímpetu -no mi insolencia- por el tiempo transcurrido, que la música no tiene edad); y Fernando Jiménez del Oso, reputado y sólido científico al que la psiquiatría se le quedó pequeña para comprender la mente humana.
Nada más voy a decir de ellos. Pero sí voy a señalar que son precisamente estas muertes con nombres y apellidos las que de pronto nos hacen conscientes de nuestro paso adelante. Son más que un número (casi ruboriza hablar así de personas), y sin embargo no llegan a punzarnos el pecho con la emotividad de la marcha de un ser querido. Entre dos aguas, a media voz o entre cerca y lejos, son estas muertes en cierto modo objetivas las que nos permiten la reflexión suficiente para descubir que estamos en primera línea de infantería, que ya se muere la gente de nuestra trinchera.
Cada vez las muertes significan más para nosotros. Cada vez lo vemos todo de más cerca. Cada vez la mullida coartada de nuestros mayores es más desvalida e insuficiente. No en vano: ahora nosotros somos ellos.

Por: YAMBRA | Te lo digo a la cara | Comentarios (13) | Referencias (0)
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Yo, Yambra, no puedo decir que admirara a ninguno de los dos. Es más, seguramente, cuando me refería a cualquiera de ellos, lo solía hacer riéndome de sus peculiaridades. Un juego bobo, inocente.
Y no creo que su significación esté en nada profundo, si es que la compañía no es cosa profunda. Y ellos, a los que tenemos una edad, nos han acompañado mucho tiempo.
Me alegra volver a leerte, compañero. Un abrazo.
Wollfo | 29-03-2005 11:51:45
Ararat | 29-03-2005 12:35:58
PrincesadelGuisante | 29-03-2005 12:55:32
Dos tipos peculiares, ni me caían mal (de hecho ambos me caían bien) ni yo les admiraba. En el caso particular de Luqui no dudo de sus conocimientos ni de su gusto por la música, pero se convirtió en una prostituta más de esa cosa llamada los 40 abominables.
ShAkEr | 29-03-2005 13:15:57
Una persona muy allegada a mi me decía que era absurdo temer a la muerte, era como temer a la vida...algo por lo que habrá que pasar algún día, en vez de preocuparnos tanto por el final ..disfrutemos del camino.
Un beso :9
Grial | 29-03-2005 17:24:47
A mi lo que me entristece inevitablmenete es que la muerte de personas conocidas por unas razones u otras sea más relevante que una cifra de muertos que trasciende el centenar incluso más. Quiza es que no puedo evitar sentir que las cosas no deberían ser así.
¿Qué tal Semana Santa?
Isthar | 29-03-2005 17:59:34
mons | 29-03-2005 20:02:58
Me encantaba Jiménez del Oso, me apasionaba escucharle cuando salía en algún que otro programa de televisión. Joaquín me parecía un maestro en su profesión, alguien dedicado en cuerpo y alma a lo que más le gustaba hacer.
Sí... nos hemos acostumbrado a ver muertos en televisión, a que nos lo narren, a que nos lo enseñen y como siempre he dicho... tengo pánico a que esto se convierta en una costumbre que nos deje sin sensibilidad, la costumbre no es buena... no lo es.
Un besito
Perlanegra | 29-03-2005 21:05:14
Q en paz descansen ambos...el lunes les dedicaron algún q otro homenaje pero me supo a poco.
Bon dia Yambreta!! ![]()
_buda_ | 30-03-2005 08:40:17
Wollfo, un abrazo también para ti.
Ararat, nos hacemos mayores a traición, nosotros siempre nos vemos igual, pero...
Princesa, síp, como en una cinta mecánica que se acerca lenta y seguramente al fin...
Shak, síp, un negocio irrespetuoso.
Grialilla, pues eso mismo, no finjamos que no existe
Isthar, la semana santa muy bien, es este trabajo ingrato el que me la tiene jurada... ¿Y tú?
Monsi, alguien me dijo una vez que no le importaba seguir cumpliendo años, sobre todo si consideraba la alternativa...
Perla, síp, tienes razón, es como la anosmia que se produce por habituación. Aunque tampoco podráimos vivir sin ella.
Budi, bon dia, prenda!!
A tod@s, muchos besos y muchas gracias por esperarme estos días. Que sepáis que os he echado mucho de menos.
yambra | 30-03-2005 09:32:59
mons | 30-03-2005 14:11:04
Yo, de estas bajas, me enteré por un blog que andaba suelto por ahí, y ahora fisgoteando otros, veo la misma referencia y el mismo impacto, porque nos han dejado descolocados.
Yo creo que a la muerte de la que tú hablas la pasamos de puntillas, mirando para otro lado, porque no nos gusta y parece que al evitar mirarla la evitamos para nosotros mismos. Cuando yo era pequeña, a los muertos se los velaba, no existían esas neveras con sillas donde ponerlos hasta el entierro, donde es más fácil de llevar. No digo que sea mejor o peor, pero lo cierto es que el finado te recibía en su casa, en lo que había sido su vida, puesto en su sitio. Desde luego que era mucho más impresionante y doloroso, pero te enfrentabas con Ella, no se la desnaturalizaba como ahora, y creo que era más fácil asimilar tu final viviendo el de otros. Ahora ya no vivimos los finales ajenos, los miramos, y de lejos.
Bueno, perdona la intromisión rollera pero me ha salido así.
Un saludo
Duda | 01-04-2005 15:40:28
Hola Yambra...
es la 1ª vez que escribo aquí, así como la primera vez que entro en este blog. De pura casualidad (aunque, he de confesar que no creo en las casualidades) he llegado hasta este blog, aún no sé cómo, y he quedado prendido y totalmente impresionado por la manera en que escribes.
Ni sé quién eres, ni te conozco de nada... pero sólo quiero decirte que me encanta cómo escribes y la destreza de la que se te ha dotado para entrelazar una serie de palabas e ideas con otras, con un arte exquisito. En el argot de calle, te diría que estoy flipando por cómo lo haces... y te lo dice un estudiante de último curso de Periodismo.
Sin duda, mi más sincera felicitación, y no dejes de escribir... cometerías una grave infracción.
Saludos
Charly.
Charly | 11-10-2005 03:29:31
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CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |