Viernes, 09 de diciembre de 2005

A falta de decicirse por un lema apropiado, y es que la mitad apuesta por el celebérrimo “El algodón no engaña” y el cincuenta por ciento restante se decanta por el más osado e imperativo “Busque, compare, y si encuentra algo mejor…, cómprelo”, el partido socialista ha decidido poner en marcha a partir de hoy una campaña de actos que pagamos todos a escote (sin discriminaciones ni diferencias de ninguna clase, otra hazaña que la derecha joseantoniana es incapaz de reconocer) cuyo objetivo principal es mostrar a la ciudadanía la incomparable retahíla de logros de este gobierno. Pretende esta campaña, por tanto, divulgar el esfuerzo y los éxitos conseguidos frente a los maledicentes, alarmistas, apocalípticos, sectarios y reaccionarios agentes de la involución hispana.
Peregrinarán en esta tournée los dos vicepresidentes, De la Vega y Solbes, y todos los ministros excepto cuatro: el titular de Industria, José Montilla; el de Exteriores, Miguel Angel Moratinos; la de Cultura, Carmen Calvo; y la de Agricultura, Elena Espinosa.
En mi modesta opinión es un error dejar de lado a estos cuatro sabios (dos niños y dos niñas, hasta los descartes son paritarios), aunque entiendo que siempre existen razones de fuerza mayor que obligan a hacer no ya lo que se quiere sino meramente lo que se puede. Pero si bien cuestiones de apretadísima agenda, su elevadísimo rendimiento así lo indica, son plenamente justas y fácilmente comprensibles para los tres últimos de los enumerados, más honrosa y elevada se me antoja la razón por la que el señor Montilla no forma parte de este incipiente circo ambulante: la humildad.
Sí, amigos míos, así es. No se me ocurre otro motivo distinto. El señor Montilla, que dios tenga aún mucho tiempo en su lista de espera de la gloria, no participa en esta campaña por humildad, por no alardear de su entereza moral y ascética demostrada al no sucumbir al intento mezquino y mafioso del capital para comprar su ética voluntad a prueba de sobornos. ¿Qué son seis millones de Euros, qué un crédito condonado ante la inmaculada intachable trayectoria de un héroe que ha dado nombre a su ciudad natal?
Ante la acechanza del maligno, ante sus promesas de poder y de dinero, este prohombre sigue firme en su puesto y mantiene incólume su capacidad de decisión. Para él no hay tentación que valga. Vamos, que hasta ahí podríamos llegar. Por eso desde aquí me postro en respetuosa genuflexión ante los cerebros que rigen los designios del PSOE, esos benditos que en vez de sacar al virtuoso Montilla en procesión de fe (laica, obviamente) por todas las plazas y caminos de Expaña, han sido capaces de embridar cualquier mínimo atisbo de soberbia desatada y mostrarse simplemente como siempre lo han hecho, envueltos en un humilde manto cosido con abnegación y con honradez.
Soy realista y sé perfectamente que, tras varias infames sucesivas reformas eductivas, e inmersos como estamos en una autocomplaciente oleada de altiva incultura encantada de haberse conocido, el encabezamiento del artículo de hoy quizá precise de una aclaración, así que a ello voy. Como el agudo ingenio de los más avispados de vosotros habrá detectado de inmediato, el título que nos precede está escrito en catalán, y hace referencia a la línea de ómnibus que conduce a una montaña especializada en que las parejas se conozcan e intimen bajo la luz de la luna, al arrullo suave de unas palmeras y embarcadas en el onírico itinerario de un cadillac solitario: «Haec omnia tibi dabo si cadens adoraveris me».

Por: YAMBRA | Te lo digo a la cara | Comentarios (3) | Referencias (0)
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Te daré todo...no me tientes...
Compi, a ver si te pasas por mi blog y me das tu parecer, que estoy seguro será lo suficientemente crítico como para que no me duerma en los laureles.
Tu análisis, como siempre, muy acertado, pero es que algo más no se puede esperar de esta ralea que nos gobierna.
Esas campañas de autobombo son típicas del poder establecido, que digo yo que porque no elaboran listas con aquellas cosas que se siguen quedando en el tintero...
Agur.
galufante | 12-12-2005 08:16:35
Es el triste destino de los prohombres (y promujeres, añado en honor de lo paritario dominante), que el vulgo (o sea, nosotros, la chusma) no apreciemos sin esfuerzo los grandes logros que alcanzan mirando solo nuestro beneficio, sacrificando sus grandes intelectos y su inconmensurable capacidad de servicio por el pueblo, ingrato y malintencionado pese a lo mucho que se esfuerza Polanco en mostrarnos el buen camino.
Dejando aparte al ascético Montilla, genio de las finanzas, yo lo que de verdad lamento es que la chispeante Calvo Poyato no esté en la turnée y que no lea tu blog, con la traducción tan bonita y tan llena de humor andaluz con la que podría obsequiarnos. Pero soy razonable y entiendo que antes de sacarla de gira hayan decidido darle un mapita de eltrozodepenínsulaquenoesportugalniinglaterraniandorra y que se lo estudie para que no siga intercambiando mesetas.
Por lo demás, yo cumplo la condición, reclamaré el premio ![]()
PrincesadelGuisante | 12-12-2005 18:14:10
Mi abuelo me llevaba al Tibidabo de pequeño, pero no para conocerme carnalmente, que te veo frotarte las manos libidinosamente, sino para que le dejara en paz. Pagaba un duro y me alquilaba una bici y él se pasaba toda la tarde leyendo el periódico tranquilamente, sin tener que aguantar a mi abuela, a mis padres, a mis hermanos (6, nada menos) e incluso a mí, que era un niño callado y guapetón.
Disculpa, el imsomnio me da una perspectiva estúpida de las cosas y me irrrita tanto el asunto que prefiero apuntaruna memez tangencial.
Un abrazo y aplausos, Yambroid.
Wolffo | 13-12-2005 05:37:12
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CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |