Martes, 17 de enero de 2006

Suele tener a su favor quien plagia la debilidad de la memoria ajena, expresión esta que, convendréis conmigo, no es en el fondo otra cosa que el socorrido eufemismo que balbuceamos para no enrojecer de vergüenza al toparnos de bruces con la dolorosa vastedad de nuestra ignorancia. Las personas que se dedican a la publicidad, y si no es así que me desmienta algún creativo loco que conozco, son perfectamente conscientes de esta circunstancia, y habitualmente se valen de ella para economizar su borboteante talento y musicalizar los mensajes que utilizan para vendernos cualquier producto u objeto.
Hay un anuncio en televisión, juro que aunque lo recordase jamás citaría su nombre, que con apenas dos acordes de piano mal disimulados me ha dibujado en las pupilas el álbum de imágenes de mis años Mertens. La facultad, los amigos, la poesía, los tiempos y espacios que frecuenté y solía han tomado cuerpo una vez más entre mis labios para sumergirme embarcado en discos revisitados en su universo tetradimensional. El hilo conductor de mi viaje, mi Virgilio disfrazado que guía la memoria en este salto hacia adentro es un excéntrico cineasta, matemático, pintor, escritor y fundamentalmente raro.

Recuerdo las músicas y las películas de Peter Greenaway, recuerdo el estallido interior que supuso aquel maratón en el cinestudio D’Or, aquella densidad barroca, esteticista, apabullante, saturadora, profunda, compleja, poliédrica y nunca indiferente. Jamás olvidaré la cara que se me quedó al salir y mi dedo pulsando el timbre de la casa de Yarret. No estaba, él se lo perdió. Se me llenan también los oídos de la voz trascente del inmodesto Trecet cada día después de comer en Diálogos 3, y me veo a mí mismo sorbiendo con famélica avidez el minimalismo iterativo obsesivo e hipnotizante que se destilaba en los extintos alambiques de Radio 2.
Michael Nyman ocupó a fuerza de insistirse los pentagramas de Wim Mertens, y la música fue, es y será la sucesión de círculos concéntricos que provoca una piedra excusa en el agitado estanque de eso que hemos decidido llamar tiempo de nuestra vida.

Por: YAMBRA | Te doy una canción | Comentarios (6) | Referencias (0)
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¿y la letra?
Menuda mierda de canción, sin letra ni ná.
Por cierto, en mi blog he colgado una canción que alguien me dijo que era un plagio; yo le dije, "yo nunca", y luego resultó que sí. Bueno, no está tan claro. Tiene los mismos acordes (como mil canciones más) y empieza con bongoes. Aparte de eso, para un musicólogo as you are, no tiene dificultad adivinar grupo y canción.
Un abrazo, rey moro.
Wolffo | 17-01-2006 14:15:23
Greenaway, particularmente ese film al que haces referencia con su carátula, barroco, displicente, irreverente, caústico...genial...
Agur.
galufante | 17-01-2006 14:18:11
ShAkEr | 18-01-2006 09:31:58
Great work!
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Jean | 06-08-2006 03:41:18
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Steven | 16-11-2006 07:23:03
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Timothy | 19-11-2006 05:48:36
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CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |