Jueves, 26 de enero de 2006

La próxima vez que los chistositos sin seso, los políticos mentirosos y todo el aparato mediático del grupo PRISA me hablen de catalanofobia, talante, capacidad para el diálogo y valores progresistas, les ruego encarecidamente que de manera sincera e inmediata me pongan a los pies de sus respectivas madres y tengan de mí un muy entrañable y cariñoso recuerdo para sus finados.
Durante los últimos días hemos asistido a la puesta en escena de un bluf que, obviamente, no va a durar mucho más tiempo. El presidente del gobierno expañol ha escenificado un truco de prestidigitador que sólo pueden haber creído aquéllos que forman parte de su espectáculo o aquéllos que están loquitos por ser engañados. No ha faltado detalle propagandístico, ni foto, ni opiniones asalariadas, ni cortinas de humo ni alabanzas a la moderación. Incluso se ha desviado la mirada informativa a los problemas del enemigo y a la tranquilidad integradora constitucional que se ha conseguido.
Pero claro, una vez destapada la botella, una vez salpicados del estallido de sus burbujas, el líquido permanece, y encima desventado, y por mucho que queramos mentirnos, por mucho que el mago se esfuerce en mantener la ilusión que ha pretendido, no es champagne ni cava ni sidra lo que resta, sino mera gaseosa. Si me permitís la escatología, aún iría más lejos, y es que en esta falsedad sobre el estatut que se ha escenificado, podemos apreciar de manera muy gráfica la diferencia que existe entre pedo y mierda: al primero se lo lleva el viento (María Sarmiento fecit) y deja de existir; en el segundo caso, cuando el olor desaparece, aún permanece la mierda.
Porque, ¿qué de sólido tenemos que echarnos al caletre? No conocemos la verdad de lo que se ha acordado, sólo las migajas interesadas que se han filtrado y que los unos se niegan a los otros. Lo que hace dos días era malo, o al menos peligroso, o al menos inquietante, de pronto, por mor de la más interesada de las demagogias, se ha convertido en moderado, en maravilloso y en elemento de cohesión de Expaña. No sabemos nada. Sólo hemos visto una foto y un lavadito de cara.
La penúltima guinda la ha puesto el molt honorable (¡cómo me atrevo a ponerlo en minúsculas!) president de la generalitat catalana, Pasqual Maragall. Ayer, en la tele de todos (los que gobiernan, quiero decir), propuso una modificación del artículo dos de la Constitución para reemplazar el término nacionalidades por naciones. Así se podría distinguir como corresponde entre las nacionalidades históricas, Cataluña, Euskadi y Galicia, y el resto de las autonomías. Afirmó además que Zapatero comparte esta inquietud ya que ha propuesto cuatro reformas constitucionales, y “una de ellas” es para “distinguir entre las nacionalidades históricas, que probablemente vamos a llamar naciones, y el resto de comunidades”. Arguyó, además, que esta modificación es “necesaria” porque cuando se redactó la Constitución en 1978 “no reparamos” en preservar “la distinción entre aquellas nacionalidades que históricamente habían existido como tales, que tenían lengua y derecho propios, y las que no”. Las consecuencias de este hecho son que territorios que nunca habían gozado de autonomía “se autoproclamaron nacionalidades”, y citó los casos de Aragón, Baleares y la Comunidad Valenciana, que se acogieron a las posibilidades que ofrece el artículo dos, que habla de nacionalidades y regiones.
Un apunte propio. Da toda la impresión de que cuando tipejos de semejante calaña hablan de estos temas a lo que se refieren en realidad es a conceptos recién paridos como Nacionalidad Histérica. Por mi parte, me niego rotundamente a que pueda existir siquiera el lexema historia en cualquiera de sus discursos. Entre sus meninges enfermas, alimentadas de basura como una máquina recicladora, la esencia de cada término adquiere un nuevo sentido y una arbitraria neorrealidad impostora. No hacen jamás otra cosa que lo que ocupa a la persona de la fotografía que antecede estas palabras, y es contemplarse el ombligo desde dentro.
Más cosas dijo este bobo olímpico (paralímpico es un honor que no merece). Desmintiendo todo el artificio de oropeles urdido por Zapatero, también comentó que es indiferente que el término nación figure en el preámbulo o en el articulado del Estatuto de Cataluña, porque los efectos jurídicos son idénticos. ¿No ha dicho eso su admirado Rajoy alguna vez?
En este país hay quien se empeña en matar a Kenny todos los días. Inexplicablemente, siempre permanece impune.

Por: YAMBRA | Te lo digo a la cara | Comentarios (3) | Referencias (0)
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Yambra, tranquilo chavalín, que todavía nos queda por ver más y peores cosas.
Algún día acabará esta carrera de chorradas.
Abracitos rey ![]()
Ararat | 26-01-2006 22:35:43
Pero hay tanta gente loquita por ser engañada... son legión. Al imbécil con pinta de beodo que preside la región catalana sólo le falta negar la nacionalidad a Estados Unidos, porque a fin de cuentas allí hablan inglés, como en Inglaterra. Lo de las nacionalidades que históricamente han existido como tales sería mucho más apropiado si lo de nacionalidades fuese con z, obviamente. Claro, ¿cómo van a reconocer una nacionalidad a los reinos de Valencia, Navarra, Aragón, Castilla y León? Para eso tendrían que atenerse a la Historia, y no podrían vivir tan felices con la que se inventan. Son lo peor. Y yo no los quiero conmigo, ojalá se independicen de una santísima vez. Eso sí, cuando hagamos cuentas, las hacemos desde Carlos I, que fue el primer rey de España.
Ahora, los catalanes mucho hablar de independencias, pero al final siempre, siempre, es todo cuestión de dinero.
Por cierto, menos mal que en el preámbulo no se han decidido a poner otras "creencias", que si por creencias equivocadas fuese...
¿Y no te da la impresión de que todo el mundo está en plan "no veo, no oigo, no hablo"? ![]()
PrincesadelGuisante | 27-01-2006 00:18:24
A mí me irrita todo este asunto enormemente. Me dan arcadas con su nada disimulado fascismo.
¿Quién se ha creído que es el bobo olímpico (que es todo un hallazgo) para decir quien puede y quien no...?
Estoy harto de este rollo. De pensar que la descentralización es buena per se, que cuanto más mande cada comunidad de vecinos, mejor.
Qué hartazgo, de verdad, qué gran hartazgo.
Wolffo | 27-01-2006 08:53:27
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CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |