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YAMBRA

Viernes, 03 de febrero de 2006

[Te doy una canción]

LAS PENAS CON PAN



El dios Pan, pese a ser titular del bucólico y a priori apacible negociado de pastoreo, tiene la biografía maravillosa y densa que sólo puede atribuirse a una divinidad griega. Todo su cuerpo estaba cubierto de pelo, sus miembros inferiores eran los de un macho cabrío, su cara era arrugada, prominente su barbilla y su cráneo estaba rematado por el detalle elegante de dos bellos cuernos. Era también el dios de cosas tan preciosas como las brisas del amancer y del atardecer, hábil cazador, curandero y músico, amante de las fuentes y de la penumbra del bosque. Poseía dones proféticos y formaba parte del delicioso y poco edificante cortejo de Baco.

Su genealogía es muy confusa. Distintas versiones lo consideran hijo de Zeus y Calisto, de Zeus e Hibris, de Éter y Énoe, de Cronos y Rea, de Urano y Gea o de Cratis y una cabra. No obstante, a mí personalmente me gusta más una que atribuye su nacimiento a los amores de una infiel Penélope y el dios Hermes, o, ésta es sin duda mi preferida, de la ardorosa mujer de Ulises con todos sus pretendientes, con los cuales habría entretenido la ausencia de su esposo para hacerla más llevadera, y que justificaría con esta múltiple paternidad el aspecto heterogéneo de nuestro buen amigo Pan.

Nunca se aburría: dios de la fertilidad y la sexualidad masculinas, Pan refrendaba su desmesurada lascivia (esta condición no es nada divina, doy fe de que puede tenerla cualquiera), con una (ésta sí muy meritoria) asombrosa, infatigable e inextinguible potencia sexual. Con su enorme agilidad, dedicaba todo su esfuerzo a la persecución tenaz de toda clase de ninfas y muchachos, y tal era su autoestima, que cuando no conseguía atrapar a nadie se consolaba solo. De ahí viene la expresión a falta de Pan, buenas son tortas.

También tenía su carácter. Gustaba de esconderse para asustar a los hombres que se aventuraban en el bosque, y los habitantes de Arcadia creían que cuando una persona hacía la siesta no se la podía despertar, porque de esa manera se interrumpía el sueño de Pan y se podían convertir en objeto involuntario de su cólera.

Su vida sentimental fue muy turbulenta, emocionante y poética. Por ejemplo, tuvo amores con la ninfa Pitis, que también era pretendida por Boreas. El funesto viento del norte, muerto de celos, arrojó a Pitis desde lo alto de una roca. Gea, compasiva, la convirtió en un pino. Por eso desde entonces Pan aparece coronado con hojas de este árbol y en el silencio de la naturaleza puede escucharse el gemido de Pitis hecha árbol cuando Boreas pasa entre sus ramas.

Tuvo también amores con Selene, a la que regaló una manada de bueyes blancos a cambio de sus favores, e incluso engendró dos hijas con Eco, Iinge y Yambe, antes de ordenar, furioso y vengativo como sólo un dios puede estarlo, a un grupo de pastores que trocearan su cuerpo y dispersaran los pedazos por los suelos. Gea, de nuevo compadecida, reunió los diferentes trozos y miembros esparcidos de la ninfa y los enterró. Por eso se dice que en realidad no ha muerto, y que sigue repitiendo cada voz que escucha desde su múltiple sepultura en las entrañas de la tierra.



El más renombrado de sus escarceos amorosos fue el que mantuvo, o más bien no, con Siringa, náyade de Arcadia, gran cazadora con arco de cuerno. Pan la encontró un día cuando bajaba del monte Liceo, se enamoró de ella y empezó a perseguirla hasta que la ninfa solicitó el amparo del río Ladón. Acorralada en el agua, pidió ayuda a sus hermanas las ninfas, quienes, conmovidas, la convirtieron en un cañaveral. Cuando nuestro lujurioso protagonista alcanzó el agua sólo pudo abrazar las cañas mecidas por el viento, y el rumor que producían le agradó tanto que decidió construir un nuevo instrumento musical con ellas. Así creó la siringa (llamada así en recuerdo de la ninfa) que en expañol es más conocida como zampoña (conjunto de varias flautas paralelas de decreciente longitud unidas) o simplemente flauta de Pan.

Descarado, orgulloso, vanidoso e imprudente, un día que se hallaba tocando su rústica siringa se le subieron de tal modo a la cabeza los halagos que estaba recibiendo, que osó incluso retar a la lira del mismo dios de la armonía, Apolo, que aceptó sin titubear. El árbitro elegido fue el anciano rey de Lidia, Tmolos, mientras que también estuvieron presentes las ninfas y el rey Midas, soberano de Frigia y amigo de Pan. El resultado estaba cantado: Tmolos, extasiado por la música de Apolo, decidió que éste era quien había vencido.

Solamente Midas, de pésimo oído pero de fidelidad encomiable, reclamó el triunfo para el dios Pan. Hasta tal punto excitó la ira de Apolo, que el dios le hizo crecer unas enormes orejas de burro. A cambio de su prueba de amistad y su defensa, Pan prometió compensarle concediéndole la gracia que le pidiese. El codicioso Midas, como bien sabéis, se decidió por la capacidad para convertir en oro todo cuanto tocase.

The Waterboys nos hablan de Pan en dos de sus canciones. Y podrían hacerlo en muchas más, porque, en el fondo de nosostros mismos, el gran dios Pan sigue vivo.

THE PAN WITHIN
The Waterboys


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Come with me
on a journey beneath the skin
Come with me
on a journey under the skin
We will look together
for the Pan within

Close your eyes
breathe slow we'll begin
Close your eyes
breathe slow and we will begin
To look together
for the Pan within

swing your hips
loose your head, and let it spin
Swing your hips
loose you head, and let it spin
And we will look together
for the Pan within

Close your eyes
breathe slow and we will begin
Close your eyes
breathe slow and we will begin
To look together
for the Pan within

Put your face in my window
breathe a night full of treasures
The wind is delicious
sweet and wild with the promise of pleasure
The stars are alive
and nights like these
Were born to be
sanctified by you and me
Lovers, thieves, fools and pretenders
and all we gotta do is surrender

Come with me
on a journey under the skin
Come with me
on a journey under the skin
And we will look together
for the Pan within
When to be with you
is not a sin
When to be with you, oh just to be with you
is not a sin
We will look together
for the Pan within


Por: YAMBRA | Te doy una canción | Comentarios (3) | Referencias (0)
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Comentarios

Una historia increíble, me ha encantado además, como la relatas. Y me quedo con el dato de no despertar a la gente durante la siesta, para decírselo a quienes llaman por teléfono a esas horas leshe!
Besitossssssssssssss enormes, encantada, como siempre, de leerte. Buen fin de semana. :L

MONS | 03-02-2006 14:38:34

Me ha encantado esa historia del dios Pan, y la música. Echaba de menos tus canciones, a ver si puedo pasar más a menudo.
Un beso.
DEs.

ladesordenada | 05-02-2006 17:49:19

Monsi, muchas gracias, es un honor que pases por aquí, y lo digo completamente en serio.

Des, siempre serás muy bienvenida, y yo no te echo en absoluto de menos: paso por tu blog cada día.

Un beso muy fuerte a las dos.

yambra | 06-02-2006 11:49:35

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