Jueves, 09 de febrero de 2006

Nuestra sociedad está muy enferma, y cuando digo nuestra me refiero a la que valiéndonos de ese tropo que denominamos sinécdoque llamamos sociedad occidental, aunque parece que la precisión era innecesaria y redundante porque de las otras ya lo sabíamos. Hemos llegado a un punto en el que cualquiera que pueda amedrentarnos por su fuerza y amenazar la comodidad de nuestros culos sonrosaditos adquiere de manera automática razón y legitimidad suficiente para que nos pleguemos a su criterio y accedamos complacientes, mudos y aterrorizados, a humedecer con saliva y el pincel de nuestra lengua sus genitales.
Ya no importa que el terrorismo sea nacional o internacional, ya no es relevante que exista un motivo ni una ideología, ya no tenemos en cuenta más que una alternativa: ceder, contemporizar, dilapidar toda la libertad y todos los derechos que históricamente nuestros antepasados han conquistado con su sangre y que es el mayor patrimonio que haya podido soñar jamás la humanidad.
La última ignominia perpetrada es la urdida por líderes fanáticos religiosos (en su caso, para vergüenza del mundo entero, políticos también) que emplean a seres humanos como arietes y prescindibles puntas de cuña sin otra pretensión que socavar los cimientos de nuestra civilización, la cual, lo afirmo aquí para que no lo dude nadie, es moralmente muy superior. La excusa, su propia estupidez.
Me niego a tener que callar, me niego a que la vileza, el odio y la intransigencia me amputen un derecho imprescindible para vivir. No admito ni el más mínimo pasito atrás, ni siquiera para coger carrerilla. Cada uno puede decir lo que quiera, y quien no lo admita, tiene dos opciones: la primera es emplear los mecanismos que el estado de derecho posee para regular la convivencia, y la segunda, quitarse de mi vista (¡cuánta gente interpretará que lo que hay que hacer es quitarme a mí de la suya, literalmente, por supuesto!).
No voy a entrar en más disquisiciones ni en afinar argumentos arteros ni eufemismos que sólo persiguen disfrazar de golosina el excremento que muchos están dispuestos a tragar. La Unión Europea estudia la posibilidad de crear un código de autorregulación para los medios de comunicación con el objetivo de evitar que las personas despreciables (eso lo digo yo) se sientan humilladas. En principio, se intentará que este código se negocie con la colaboración de la Comisión Europea y los medios de comunicación. Afortunadamente, al menos de momento, no tendría valor jurídico, es decir, nadie iría a la cárcel por publicar su opinión. Son realmente alucinantes los extremos de involución que estamos alcanzando.
¿Qué será lo siguiente? Si alguien es tan cándido que cree que se van a contentar con meter la puntita que no se sorprenda ni se lamente cuando note en su organismo que le ha entrado toda la polla detrás. Por cierto, para mis admirados componentes de “El Jueves”, ¡qué fácil es hacer humor con viento de cola, y qué difícil, qué decepción, dar la cara cuando hace falta!
Como yo no sé pintar, aporto desde aquí mi irreverente granito de evidente estultofobia y lo hago citando un chascarrillo extraído de mi más tierna infancia y que os propongo en forma de adivinanza:
“¿Qué es aquello que reluce
en lo alto del castillo?
Son los huevos de ******
que les están sacando brillo.”
¿Una pista? Hela: “Los huevos de ******, que son de goma.”
Por: YAMBRA | Te lo digo a la cara | Comentarios (5) | Referencias (0)
Leído 433 veces
Cualquiera diría que nos hemos puesto de acuerdo...
Me parece especialmente preocupante, dentro de la general estupefacción que tengo, lo del código de autorregulación. Me pregunto si lo siguiente no podría ser un Consejo copiando al Audiovisual catalán, para completar la ignominia. No vamos a ganar para vaselina.
PrincesadelGuisante | 09-02-2006 13:32:45
ARARAT | 09-02-2006 13:59:10
Yambra, no sé qué quieres decir con lo del jueves, para mí, de hecho, su portada está cargada de ironía y desde ella debe de entenderse, claro que ese grado de sutileza igual es utópico esperarlo en las turbas quemabanderas.
De todos modos que nadie dude que la famosa polémica está orquestada entre otros por esos regímenes islámicos "amigos" que no tienen problemas en masacrar a su población en cuanto se le ocurre reivindicar algo (lo que sea) y sin embargo cuando se les desmandan por una cosa como esta se limitan a desear la paz y bla bla bla.
ShAkEr | 09-02-2006 15:07:24
La portada del Jueves es una ignominia. Es muy cobarde, muy cobarde.
Pero el Jueves es como, más o menos, el 60% de nuestra sociedad: cobarde.
Estoy contigo en una cosa: ni un paso atrás.
Wolffo | 09-02-2006 17:49:46
QUé verdad has dicho "Hemos llegado a un punto en el que cualquiera que pueda amedrentarnos por su fuerza y amenazar la comodidad de nuestros culos sonrosaditos adquiere de manera automática razón y legitimidad suficiente para que nos pleguemos a su criterio". QUé poco espíritu de lucha tenemos, qué borregos. Por otra parte, el fanatismo es destructivo, y es tan fácil recoger a gente desesperada para engrosar sus filas... Parece que estan dispuestos a todo, a ver en qué acaba todo esto. Yo cada vez que veo a esa masa de gente furiosa, se me encoge el estómago y pienso "Están locos, locos peligrosos".
Besos niño.![]()
mons | 10-02-2006 08:54:17
![]() |
CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |