Martes, 14 de marzo de 2006

Jamás pude imaginar que el orgulloso paisaje que supero cuando voy a la playa desde Barxeta, ese puerto altanero Cerbero de la Valldigna, consintiese en dejarse arder solidario con una pasión de amor adolescente despechado.
Tal y como afirma en su edición de hoy el diario Levante-EMV, “... la Guardia Civil ha detenido a un joven de 22 años de Simat de la Valldigna como presunto autor del incendio que ha arrasado 1.900 hectáreas de monte de la comarca de La Safor. El detenido ha confesado que quemó unas cartas de amor y las arrojó al contenedor del que partió el fuego, según confirmaron fuentes próximas a la investigación, por lo que es previsible que pase a disposición judicial por un posible delito de imprudencia ...”
Hay quien piensa que Helena de Esparta valió el incendio de Troya, pero se equivoca. No fue ella quien justificó el periplo de Ulises, ni las muertes de Héctor, de Áyax o de Aquiles, sino que fue la gloria inmarcesible de la inmortalidad literaria, la huella de un universo eterno urdido a la imagen y semejanza de nuestros más profundos deseos y de los sueños que nos resultan más preciados. Y nada de eso se extiende al presente absurdo que nos toca repetir. No tendrá este chavalín imprudente atolondrado la gloria de una muerte redentora ni será su exnovia la luz que ilumine la memoria de todo el género humano. Dijo Rudyard Kipling que la más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario que una mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil. Yo añadiré a su sabia afirmación un modesto corolario: hay mujeres a las que carga el diablo. Ésas son las mejores.
Para finalizar, dos recomendaciones imprescindibles para aprendices de héroe romántico resueltos en gilipollas aspirantes al Diario de Patricia: la primera es que los amores de internet son ecológicamente inocuos (los correos electrónicos se queman de otra forma) y no desembocan más allá de intimistas y silentes incendios del alma. La segunda es que los duelos han de cursar con el tiempo y el ritmo que su naturaleza precisa, sean los días diecinueve o quinientas las vigilias.
Así que paciencia y a disfrutar del dulce dolor maravilloso que deja el amor cuando es desdeñado.
19 DÍAS Y 500 NOCHES
Joaquín Sabina
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Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
en vez de fingir,
o estrellarme una copa de celos,
le dio por reír.
De pronto me vi,
como un perro de nadie,
ladrando, a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.
Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez,
yo quería quererla querer
y ella no.
Así que se fue,
me dejó el corazón
en los huesos
y yo de rodillas.
Desde el taxi,
y, haciendo un exceso,
me tiró dos besos...
uno por mejilla.
Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas,
a las cenicientas
de saldo y esquina,
y, por esas ventas
del fino Laína,
pagando las cuentas
de gente sin alma
que pierde la calma
con la cocaína,
volviéndome loco,
derrochando
la bolsa y la vida
la fui, poco a poco,
dando por perdida.
Y eso que yo,
para no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Dijo hola y adiós,
y, el portazo, sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que, así,
se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mí.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa...
siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta.
Me abandonó,
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,
sacó del espejo
su vivo retrato,
y, fui, tan torero,
por los callejones
del juego y el vino,
que, ayer, el portero,
me echó del casino
de Torrelodones.
Qué pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento,
en el mismo momento
que ella me lo mande.
Y eso que yo...

Por: YAMBRA | Te doy una canción | Comentarios (3) | Referencias (0)
Leído 396 veces
galufante | 14-03-2006 13:30:17
Prenda, entre esta semana y la próxima sale el nuevo libro de Mankell (sigue la saga la hija, Linda)
Te iba a mandar un mail pero he ido a ver a Kizz y me he pasado por aquí.
Me encanta Sabina![]()
Petunias!!!!![]()
Norma | 15-03-2006 16:59:49
ladesordenada | 16-03-2006 00:17:10
![]() |
CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |