Jueves, 08 de junio de 2006

Diversas imágenes, yo entresacaré dos, es capaz de formar en nuestra retina interior la polisemia del título de este artículo. La primera de ellas, siempre estival y entrañable, nos evoca a la amantísima madre vigilante que en la playa pide a su hijo que no se vaya “a lo hondo”. La segunda, cierta para el escrito de hoy, hace referencia al programa de ilusionismo y prestidigitación que lleva ese nombre y que emite la imparcial cadena Cuatro. En él, un grupo de jóvenes liderados por el admirable Jorge Blass, se dedica a asombrarnos y a abrirnos la boca con sus trucos y habilidades. Es curioso, porque aunque todos sabemos que la magia no existe (porque no existe, ¿no?), nos sorprendemos siempre y con la fingida ingenuidad de un infante, deseosos de dejarnos llevar y ser engañados por su cháchara envolvente y la velocidad imperceptible de sus movimientos. Por cierto, es remarcable, al menos para mí, la presencia del inefable Piedrahita dentro del elenco de magos y su evidente capacidad para el ilusionismo como ejemplo aventajado y verdadero de la facilidad vocacional que presentan muchas personas para las cosas inútiles o pintorescas. Piedrahita es monologuista y ahora también mago. Nada me extrañaría descubrir en un futuro próximo su pericia para la papiroflexia, su afición por la construcción de enrevesados y simétricos palíndromos o su maestría en el recuento veloz e inmediato de las palabras que forman cada frase de una conversación.
Algo similar a este afán por ser engañados podemos hallar en el efecto que nos producen algunos mensajes publicitarios. El último de ellos, escuchado esta mañana y archivado en la memoria de Sic, dice lo siguiente: “... y por sólo 19 € al mes, disfrute de todo nuestro mundo de servicios gratis ...”. Buen intento, no lo niego, pero al menos en mi caso no ha colado.
Otros lemas, sin embargo, y eufemismos no menos burdos y evidentes sí han triunfado a nuestro alrededor hasta el punto de negar que existe una realidad distinta a ellos: “proceso de paz”, “izquierda abertzale”, “impuesto revolucionario”, “democracia”, "justicia", “España” o “presidente del gobieno” son buenos ejemplos de formas de nombrar de manera políticamente correcta y mentirosa conceptos que merecen, sin duda alguna, otro apelativo. Aunque no sé de qué me extraño, si ya lo sabemos de otras veces: no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni hay persona más inocente y conformada que aquélla que desea dejarse engañar.
La viñeta que publicó el diario abertzale Gara es tan impactante que no podía dejarla pasar. Aunque hubiese hoy hablado de fútbol o de sexo, la hubiese puesto, no lo dudéis. Y con mayor motivo cuando en unas líneas contiguas a la misma se podía leer el par de frases siguiente:
"Cabe preguntarse por qué el presidente del Gobierno español sigue esperando a que el PP dé un giro total en su actitud política antes de hacer efectivo su anuncio de dar luz verde a la fase de diálogo. Máxime cuando dispone de sólo 24 días para lograr el milagro".¿No despierta ninguna interrogación en vuestra mente lo que acabáis de leer? ¿Tan anestesiados estamos que hemos de pasar varias veces nuestra vista por las letras para encontrarles un sentido? ¿Existe un ultimátum que nosotros ignoramos? ¿Nos han puesto entre la espada y la pared y no nos hemos dado cuenta? ¿Qué plazo secreto y milagroso finaliza con el mes de junio? ¿La declaración de la renta?
Por: YAMBRA | Te lo digo a la cara | Comentarios (2) | Referencias (0)
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¿Qué le ha pasado a esta bitácora, Yambra? Veo sólo este artículo repetido hasta la saciedad, y ninguno más.
Francamente, aunque no acabo de atinar cuál es el objeto final del artículo, me lo he pasado en grande leyéndolo.
Tú eres muy listo, ¿eh?
Un abrazo, amigo mío.
Wolffo | 08-06-2006 14:17:45
Wolffo | 08-06-2006 16:26:43
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CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |