Martes, 27 de febrero de 2007

Cuando uno se entera de que el presidente de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) es el señor Moratinos, le asaltan inmediatamente dos pensamientos. El primero de ellos se convierte de manera involuntaria en el escepticismo y la suspicacia generados sobre cuál será la verdadera importancia real de una organización de apelativo tan rimbombante si se consiente que la presida un tipo como nuestro ministro de exteriores. El segundo, matemática y temporalmente posterior, es la constatación de que tal cargo, no podría ser de otra forma, le ha correspondido al jefe de nuestra diplomacia en la tómbola de la presidencia por turnos.
Pues bien, resulta que el Presidente de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, a la sazón don Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé, mantuvo ayer, en Belgrado, un encontronazo dialéctico con su homólogo (ojo, sólo en lo de exteriores, no hay más que una OSCE) serbio, Vuk Draskovic. El gobierno de Serbia está dispuesto a conceder la autonomía a la provincia de Kosovo, pero nunca la independencia. Afirmó que si las fuerzas internacionales decidieran, finalmente, que el citado territorio fuera independiente, «en Europa podrían crearse 40 estados nuevos». «Por ejemplo, en España, podría haber tres», añadió.
Hosco y molesto, el señor Moratinos representó con la dignidad que le caracteriza su papel como presidente de la OSCE, pero antes de concluir su intervención quiso manifestar su discrepancia con su homólogo serbio. En este sentido, aseveró: «No sé cuál será el mapa futuro de los Balcanes, pero si estoy seguro de que sólo hay un mapa de España, que es el actual».
El jefe de la diplomacia serbia no se amilanó a pesar de la enjundia y calidad de su partenaire (o precisamente por eso) y le respondió: «Obviamente, nosotros apoyamos una España única, pero nos gustaría que también ustedes estuvieran a favor de una única Serbia y no una Serbia dividida, con dos Albanias». En este momento, acabó la comparecencia y no hubo preguntas de los periodistas.

Por: YAMBRA | Te lo digo a la cara | Comentarios (1) | Referencias (0)
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Una de las formas más frecuentes de llamar al ministro de asuntos exteriores es la de jefe de nuestra diplomacia y, ni yo, que carezco de ella, puedo imaginarme un jefe peor de la mía...
Y siendo la dialéctica el arte de argumentar, difícil se me antoja calificar algo de moratinos como dialéctico, siquiera sea un encontronazo. O que uno sea un humorista fino de esos que usan también expresiones como dialéctica de las armas.
Sin embargo, a mí me parece que moratinos está bien en este gobierno, no desentona y sirve para rellenar alguna cuota seguro, aunque yo todavía no tengo muy claro a qué sector subrepresentado y desfavorecido debe el hombre la cartera.
Y por cierto, en cuanto al mapa de los reinos de taifas, yo si vamos a ser tan modernos que retrocedamos en el tiempo, lo hacemos hasta que sólo Castilla y Aragón mandaban ¿vale?
así sobra mogollón de banderitas, que además algunas tienen los colores fatalmente combinados (y esto lo digo porque mi sentido estético no entiende de hipersensibilidades nazionanistas ni de cegueras cromáticas)
PrincesadelGuisante | 27-02-2007 17:19:46
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CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |