Viernes, 02 de marzo de 2007
Todos aquellos ejemplos de brillantes vendedores que podamos citar de memoria alojan en su seno un germen compartido de elitista excelencia: un atinado análisis prospectivo de la cotidianidad donde identificar carencias o asentar la creación de novedosas ficticias necesidades que el mercado ya no puede soslayar y que percibe como fuente imprescindible de realización o de felicidad. Así, cuando creíamos en Dios, podríamos pensar en él como accionista mayoritario de una empresa de refrescos o de aire acondicionado cuando nos enviaba meses de febrero como el pasado y veranos como el que se avecina. Ahora, como bautizamos por lo civil, es el hombre del tiempo el que ha sustituido al ejecutivo de multinacional en los altares, pero su responsabilidad es la misma.
Los narcos mexicanos miden con ojo certero de regateador de mercadillo que las posibilidades de un negocio infinito pasan porque sea siempre flexible y calculadamente cambiante. Sólo de esta forma, tal y como denuncia esa parte de la ONU que se llama Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), están siendo capaces de sustituir a los colombianos en el suministro de drogas al principal mercado del mundo, es decir, Estados Unidos. Lo más llamativo de la noticia, aparte del galardón de innovación y desarrollo de marketing empresarial que más de un neoliberal estaría dispuesto a conceder, es en mi opinión que ya han llegado a distribuir una sustancia que se llama fentanilo, un potente opioide sintético que es entre 20-40 veces más potente que la heroína (diacetilmorfina) y entre 50-100 veces más que la morfina. Que a nadie le extrañe si le suena esta sustancia como principal componente de una indicación terapéutica porque así podemos hallarla, por ejemplo, en parches transdérmicos destinados a paliar el dolor oncológico, y que tiene otros usos clínicos como tranquilizante o anestésico. Se trata de una droga muy potente, que produce una breve sensación de euforia seguida de narcosis, analgesia y somnolencia. Es muy peligrosa, produce muy rápidamente tolerancia y dependencia psíquica y física, y a dosis altas puede producir colapso cardiovascular y muerte.
¿Cómo estará el mundo si existen personas que deciden no vivir a base de fentanilo? ¿Qué nos está pasando cuando el mercado que somos todos cae en la trampa de los más burdos mecanismos de control y supervivencia del sistema? ¿Se aprovechan nuestros dirigentes de la insensibilidad y anestesia que lucimos quienes sólo votamos? ¿Alguien puede dudar de la integridad del ministro Rubalcaba, ese humanista inspirador de la etiqueta de anís del mono? Yo creo que no. Al fin y al cabo, sólo es un político que ha evolucionado desde matar presuntos etarras a salvarles la vida sin importarle la mentira y el desprecio por nuestras inteligencias. Ayer el asesino al que se ha supuestamente librado de una cierta muerte inminente entró por su propio pie en su nuevo hospital y se reunió, seguro que el lamentable Pumpido sabe que a título individual, con el dirigente de una banda terrorista ilegalizada. Ha decidido comer y gozar de los laureles de héroe con los que el presidente del gobierno de Expaña le ha coronado. Ojalá todas las enfermedades mortales de necesidad fuesen así de reversibles.
Aún existe algo peor, y no sé si es que nadie ha reparado en ello o el hecho de que yo lo haga indica un problema por mi parte: mis conciudadanos que están de acuerdo, los vergonzantes periodistas y resto de personas públicas que se ponen de perfil para justificar lo acontecido, si el único argumento que a todos cobija es la estricta legalidad de la medida decidida (es casi imposible imaginar en nuestro país a un ministro del interior decantándose por soluciones ilegales, ¿verdad?), ¿cómo no despreciarles? ¿Alguien puede decirme cómo no hacerlo? ¿A alguien se le ocurre una forma de deglutir esta vergüenza que me tiene con una cinta negra ante los ojos para ocultar mi identidad desde hace ya varias legislaturas?
Es por hastío y pura náusea que no voy a seguir hurgando en toda la basura que ocurre en los días de hoy (quien no la conozca ya, no sé qué diantres pinta en esta bitácora), pero sí que voy a diversificar, siquiera por deformación profesional, el afán expresado por el autoexcluído Enrique Urquijo en la canción que encabeza este artículo. Para ello voy a exponer una breve clasificación de aquello que se ha dado en llamar “drogas de diseño” (designer drugs) y “drogas inteligentes” (smart drugs). Quien quiera saber más cosas que las busque en la red o que me las pregunte.
DROGAS DE DISEÑO
Compuestos químicos que se empezaron a sintetizar en laboratorio como alternativa a las drogas prohibidas, beneficiándose de la situación de alegalidad en la que los colocaba su novedad, y buscando remedar los efectos de las mismas. Ninguno de ellos es un alcaloide que se pueda aislar directamente de una planta, sino que todos se obtienen a través de procesos químicos de mayor o menor complejidad
1. ANÁLOGOS DE LOS OPIACEOS
1.1. Variantes del dentanilo (3MF)
1.2. Variantes de la meperidina (MPPP, MI>TP)
2. ANALOGOS DE LA FENCICLIDINA (ARILHEXILAMINAS)
2. l. PCP (fenciclidina) "polvo de ángel".
2.2. Variantes de la fencielidina (PCC, TPC^E)
2.3. Ketamina ( K)
3. ANALOGOS DE LA METACUALONA
4. ANALOGOS A LAS ANFETAMINAS
4. l. METH (metanfetamina)
4.2. TMA-2 (2,4.5-trimetoxianfetamina)
4.3. DOM/STP (4-metil-2,5-dimetoxianfetamina)
4.4. DMA (dimetilanfetamina)
4.5. DOET (4-etil-2,5-dimetoxianfetamina)
4.6. DOB (4-bromo-2,5-dirnetoxianfetamina)
4.7. 2-CI3/MFT (4-bromo-2,5-dimetilfemetilamina)
4.8. PMA (para-metoxianfetamina)
4.9. DMT (dimetiltriptamina)
4. 10. DET (dietiltriptamina)
4. 11. MDA (3,4- metilendioxianfetamina) (píldora del amor)
4.12. MDMA (3,4- metilendioximetanfetamina) (éxtasis)
4.13. MDEA/MDE (3,4-metilendioxietanfetamina) (eva)
SMART DRUGS
Nutrientes, productos herbales y sintéticos que tratan de imitar los efectos de sustancias psicoactivas prohibidas sin infingir la ley. No son productos controlados, y se dividen principalmente en tres categorías: nutrientes (aminoácidos, vitaminas y antioxidantes, bebidas estimulantes); fármacos (piracetam, centrophenoxine y diapid); y las llamadas "herbal drugs" (drogas herbales), aunque muchas de ellas no tienen nada de herbales y son totalmente químicas.
Por: YAMBRA | Te doy una canción | Comentarios (0) | Referencias (0)
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