Viernes, 28 de diciembre de 2007

Es probable que cada vez que intentamos una lista sea nuestro objetivo agrupar alrededor de lo que común tienen los elementos elegidos para separarlos y diferenciarlos del resto, pero no siempre somos capaces de centrar nuestra más importante mirada en las cosas que hemos escogido sin prestar atención a aquéllas que han sido orilladas. Elegir es carecer, y en una enumeración son a veces más significativas las ausencias que las inclusiones. Dicho esto, y asumiendo las interpretaciones y lecturas que de mis palabras puedan derivarse, hay tres cosas que aprecio por encima de cualquier otra y que son las únicas capaces de conmoverme. Una es la Inteligencia, otra es la Belleza y la tercera es la Ternura.
Ayer me crucé en un centro comercial con una de las pocas personas que admiro en este mundo que nos ha tocado vivir. Vestía zapatillas de deporte, deportiva de abrigo del cuello hasta la rodilla y gorrito de lana que recogía su cabello oxigenado. Compró un espejo de medio cuerpo y apenas mostraba de su piel las facciones doradas de su rostro. Estaba bellísima, y cuando se cruzaron nuestras miradas a puntito estuve de sucumbir al impulso de acercarme a ella para rendirle pleitesía y revelarle que es una de mis fans más admiradas. Ahora bien, que nadie se engañe: ni siquiera esta demostración de adoración suprema significa que sería capaz de perdonarle todo a Arancha Bonete, tampoco vamos a fliparlo.
Pero sí casi todo. Y es que tengo una debilidad.
Por: YAMBRA | Te doy una canción | Comentarios (1) | Referencias (0)
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Para las debilidades no tengo receta. Para las tentaciones sí, la de Oscar Wilde, como casi todo el mundo actualmente. Pero además supongo que no querrá que nadie le quite sus debilidades, e imagino que no serán tantas, no tiene usted pinta de ser un hombre débil ni debilitado.
La facilidad que poseo de comprender el espíritu tabernario en algunos de sus aspectos me hace entender perfectamente que esta señorita haga que a uno le tiemblen la voz y las piernas (eso es la debilidad ¿no?). Lo único es que ese tipo de manifestación creo yo que se da con la Belleza, no con la Ternura, donde como mucho tiemblan los ojos y los labios, ni con la Inteligencia, que de las tres, es mi preferida, y que en lugar de temblor produce vibración.
Aprovechando que ha escrito usted cerca del final de este año, le envío mis mejores deseos para el que viene
Y un beso, por supuesto.
PrincesadelGuisante | 28-12-2007 11:37:08
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