Jueves, 06 de marzo de 2008
Gracias a mi amigo Ricardo Salom (el puto Richi es el puto amo) pude acceder anoche a la zona reservada para VIPs en el MTV Winter Festival de Valencia, cuyo plato fuerte fue (parece que la vida se mueve de veinte en veinte años) la presencia de un ajado Robert Smith al frente de su banda distinta y reconocible.
Bebida de marca, buen catering (hepburn) y todo por la patilla (dos millones de euros de los nuestros aportaba al evento la Generalitat Valenciana, es decir, gratis total). Hasta los famosetes que asistieron no costaban nada: el delgadito y radiofónico Eduardo Esteve, Malena Gracia y una acompañante, Marta and Mr. Sánchez, un triunfito valenciano que no sé cómo se llama, el breve, simpático y compacto Daniel Guzmán, Antonio Hortelano (he tenido que buscar su nombre en la wikipedia), Arturo Valls (que se había tragado un rabo de lagartija), Natalia Verbeke (mucho mejor al natural que en el cine), María Valverde (deliciosamente frágil y niña de cerca y con gafas) y el atractivo sin contemplaciones Eduardo Noriega (todavía estoy impresionado).

Aunque el recinto se abrió al público ya por la mañana, no llegué a tiempo para ver a From first to last ni me apliqué demasiado en escuchar a HIM, porque cuando uno va a ver a The Cure no puede andarse con medias tintas. El concierto estuvo bien, quizá austero, lineal, frío y un pelín monocorde, y, aunque la cura y yo hubiésemos agradecido mucho ser los de entonces, más de dos horas de buena música son más trotes de los que yo pensaba que nos quedaban ya.
Hubo una fiesta en el Umbracle cuando terminó el concierto y se largó la chusma, pero apenas me quedé diez minutos. Y es que, si de cabalgar hablamos, tampoco está la cosa para echar cohetes ni para perpetrar excesos.
Un advertencia: fuentes generalmente bien informadas anuncian que es muy posible que The Cure se deje caer por esta bitácora en los próximos días. El que avisa no es traidor.

Por: YAMBRA | Te doy una canción | Comentarios (0) | Referencias (0)
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