Viernes, 04 de abril de 2008
Universalmente es conocido y cierto que mi día preferido para enamorarme es, Robert Smith mediante, el consagrado a la adoración de Venus. O, simple y llanamente, hoy.
La pretendida modernidad de las relaciones humanas actuales tiene de novedoso exclusivamente la posibilidad que éstas poseen de ser pregonadas a viva voz e incluso legalizadas como uno más de los actos administrativos que el ser humano emplea para pulirse lentamente los bosques del planeta. Lo demás, es decir, el fondo, y admitiendo que quizá la expresión no sea la más afortunada, es más viejo que ir a pie. Todas las relaciones que pueden establecerse dentro de un conjunto gozan, y así ha sido siempre más allá del sexo y el género de cada uno de sus elementos, de la propiedad reflexiva, de la simétrica y de la transitiva. Dicho de otra forma, y ya que en última instancia es de adiciones de lo que hablamos, define al gregarismo humano la existencia de cuatro propiedades básicas: la conmutativa, la asociativa, la distributiva y la existencia de elementos neutros.
No obstante lo anteriormente referido, es verdad que la complicación que en los '90 elaboraba su discurso sobre chicas que querían chicos que querían chicos para ser chicas y así hasta el infinito se verbalizaba de manera mucho más simple en la década en la que yo nací, y ni siquiera los cantantes tenían que mover ni un músculo (¿o lo hacían sin darse cuenta?):
¿Qué nos deparará el futuro? Pues ya que el pasado permite infinitas, seamos benévolos, reinterpretaciones, y que éstas pueden oscilar entre dos polos opuestos sin que ello sirva para desterrar de nuestras vidas a ninguno de los dos, cualquiera de las dos opciones (recordad que yo he dicho que son el fondo la misma) es perfectamente posible.
Así que, en definitiva, y para que no te quepa la menor duda sobre el sentido de lo que estoy diciendo, hoy es viernes, y al modo que a mí me caracteriza yo me enamoro hasta las trancas de esa forma que tú sabes y que es capaz de resistir al tiempo y a las desgracias con las que la vida zancadillea nuestras esperanzas.
Por: YAMBRA | Te doy una canción | Comentarios (0) | Referencias (0)
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