Lunes, 14 de abril de 2008
La luna se aleja de la tierra entre tres y cuatro centímetros cada año. Y la verdad es que no me extraña. A pesar de ser muy poco, apenas una mínima cantidad de espacio imperceptible hasta para la conciencia más contemplativa, paciente y avezada en mesurar el mundo en geometrías siderales, yo haría lo mismo si fuese capaz. Ojalá yo pudiese tener aún más una cara oculta al mundo como sabe hacer la luna.
España sería un país maravilloso si no fuese por los españoles. Con cada nueva noticia, cada mentira, cada eufemismo, cada consigna mononeuronal mediáticamente esgrimida se me produce una arcada que mancha mi entorno y llueve sobre mojado. Me da asco la gente, no la mía sino la gente, y, aunque sé que debería reponerme y refugiarme en lo propio como lo único importante, soy incapaz de poner freno a toda esta rabia y a tantísimo desprecio.
Ya lo dijo Platón (¡qué grande, tan solo y único en el mundo que nunca precisó de gentilicio!) cuando hablaba en La República de la demagogia: cada persona, un voto. Jódete.
Se aleja la luna apenas un ínfimo suspiro cada año. Si el mundo entero fuese España, escasamente consumiría Selene el tiempo de una sola órbita para salir huyendo.

Por: YAMBRA | Te doy una canción | Comentarios (0) | Referencias (0)
Leído 36 veces
![]() |
CORREOS AQUÍ (pero sin salpicar) |